Temas & Opiniones

AMNESIA

Por O. Edgar Jofre. 2019-09-28

 

El nobel de literatura Gabriel García Márquez cuenta en su libro Cien Años de Soledad como la amnesia iba poco a poco invadiendo el pueblo de Macondo. Aureliano Buendía, actor principal de la novela, se da cuenta de cómo el olvido entró por primera vez en su vida. Era de profesión orfebre, especialmente en plata, y un día cuando se dirigía a su taller para trabajar en el yunque, para sorpresa suya no lo encontraba y lo peor de todo era que había olvidado el nombre de esa herramienta de trabajo. Temiendo que esto le volviera a pasar, una vez que lo encontró agarró un pedazo de papel, escribió la palabra "yunque" y la pegó en su base. Así estuvo seguro de no olvidarlo en el futuro. Días después descubrió que tenía dificultad para recordar el nombre de casi todas las cosas. Entonces con un hisopo entintado marcó cada cosa con su nombre: "mesa, silla, reloj, puerta, pared, cama". Lo mismo hizo con los animales y las plantas, pero el olvido no solo había entrado en su familia sino también en todo el pueblo. Estudiando el olvido se dio cuenta que podía llegar un día en que se reconocieran las cosas por su nombre, pero no se recordara su utilidad. Entonces fue más explícito. El letrero que colgó en el cuello de la vaca era una muestra ejemplar de cómo los habitantes de Macondo estaban dispuestos de luchar contra el olvido: "Esta es una vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas y la leche que da hay que hervirla para mezclarla con café y hacer café con leche". Todo iba bien pero, ¿qué pasaría cuando olvidaran los valores de la letra escrita y no pudieran leer las inscripciones que tenía cada cosa?. En la entrada del pueblo habían colocado un cartel que decía: "Macondo" y otro más grande en la calle central que decía: "¡Dios existe!". Estaban dispuestos a no rendirse fácilmente contra esa plaga llamada olvido. 

 

García Márquez inventa situaciones de fantasía como esta del olvido a lo largo de su libro. Pero debemos reconocer que los atentados a favor del olvido se suceden en forma cotidiana en nuestra sociedad. La amnesia en ocasiones puede no ser una enfermedad, sino el fruto del estrés al que somos sometidos. La presión ejercida por determinada situación que vivimos indica el deseo de olvidar, por tal motivo terminamos recurriendo a las drogas, el alcohol o cualquier otra vía de escape que nos saque aunque sea por un instante de ese desagradable momento. Una realidad similar vivía el pueblo de Israel que se encontraba esclavo en un país extranjero. La presión a la que eran sometidos diariamente les estaba haciendo olvidar que eran seres humanos, que tenían una familia, que pertenecían a un pueblo y que creían en Dios. Como hicieron los habitantes de Macondo , los judíos recurrieron a una estrategia similar para no ser presa del olvido: La fórmula a la que ellos recurrieron era esta: "Clamar a Dios para no olvidar su identidad". (Ex. 2:23-25 y 3:7). Todos, sin excepción, niños, jóvenes, adultos, ancianos, hombres y mujeres, íntimamente clamaron a Dios, sin que se enteraran los egipcios. Cuando estaban solos clamaron, cuando estaban con su pareja clamaron, cuando en familia, en el trabajo, en todo momento clamaron, era su forma de luchar contra el olvido. Clamaban para no olvidarse de Dios y para que Dios no los olvidara. Clamaban para salir de ese oscuro momento, clamaban para que el final no les encontrara como esclavos. Decisiones humanas habían colocado a los israelitas en esa situación, todo indicaba que de prolongarse la crisis serían borrados de la faz de la tierra, olvidados completamente. Con las pocas fuerzas que les quedaban debido al tormento que fueron expuestos, decidieron vender cara su derrota.

 

Cuando uno pierde su identidad lo pierde todo. Me parece que palabras como vida, amor, fe, libertad, empatía, amistad, esperanza, entre otras tendrían que ser grabadas a fuego en todas las comunidades porque muchas se han olvidado o van camino al olvido por haber sido reemplazadas por otras como muerte, odio, incredulidad, egoísmo, enemistad, abatimiento. Y como se hizo en Macondo grabar también el significado de cada una de estas palabras porque la amnesia puede hacernos perder nuestra verdadera identidad. Cuenta la leyenda que Helena de Troya fue una de la más hermosa entre las mujeres que habitó el planeta. Quienes la conocieron quedaron prendados de su belleza. Su nombre estaba en boca de todos los hombres, desde los más humildes hasta los más poderosos. Sobre ella se escribieron poemas, canciones, historias. Por ella se disputaron guerras y reinos. Un día Helena se perdió y nadie sabía dónde se encontraba. Uno de los hombres influyentes en el reino troyano decidió ir a buscarla. Después de un largo viaje y muchas averiguaciones, por fin la encontró, a miles de kilómetros de casa en un suburbio de mala muerte. Toda sucia, abandonada, se había prostituido y estaba pidiendo limosna para poder sobrevivir. La mujer más hermosa del mundo había perdido su identidad fruto del estrés al que fue sometida. Cuando el hombre la vio, inmediatamente la reconoció. A la distancia exclamó: ¡Tú eres Helena! ¡Helena de Troya!. El grito la conmovió hasta sus entrañas. Inmediatamente se puso de pie. Se irguió como una princesa y recobró su cordura y prestancia. Fue libre de su amnesia. Volvió a ser Helena de Troya. Ella se olvidó de quien era, pero había alguien que no se había olvidado de ella y salió a buscarla hasta que la encontró.

 

El mayor olvido es, olvidarse de Dios. Y tan importante como eso, es olvidarse de las cosas hechas por Dios. Los habitantes de Macondo así lo entendieron por eso colocaron en la calle principal el cartel más grande a la vista de todos: ¡Dios existe! Siempre la cultura del olvido se desliza solapadamente queriendo ocultar la existencia de Dios y las cosas hechas por El. Una de las mejores oraciones que figuran en la Biblia es la de Nehemías en contra de la cultura del olvido. Nehemías fue llamado por Dios desde la cautividad para devolverles a los hebreos la identidad que habían perdido. Restauró los muros de la ciudad, el templo, la liturgia, combatió a quienes se oponían y terminó rescatando la autenticidad de los judíos. Fue un trabajo duro que llevó sus años, pero rindió sus frutos. En reiteradas ocasiones Nehemías hace este tipo de oración: "Acuérdate de mí para bien, Dios mío, y de todo lo que hice por este pueblo" (Neh. 5:19). "Acuérdate de mí, oh Dios y no borres mis misericordias que hice en la casa de mi Dios, y en su servicio" (Neh. 13:14). A primera vista parece que la oración de Nehemías es de tipo egoísta. Pero me da la impresión que la verdad central es otra. El conoce que el pueblo judío tiende fácilmente a olvidarse de Dios y sus obras, así lo revela la historia. La oración de Nehemías va más allá de un deseo personal, creo que Nehemías le está diciendo a Dios: "Señor, no permitas que el olvido borre las cosas que tú me enviaste a realizar, porque si esto sucede nuevamente nos estaremos olvidando de ti, volveremos a cero. Así como me diste gracia para edificar, da gracia a tu pueblo para que no se olvide de lo que tú me mandaste hacer". Solo Nehemías sabe lo duro que se trabajó, como tuvieron que soportar al enemigo todo el tiempo en que estaban dedicados a la obra. Mientras edificaban con una mano, con la otra sostenían la espada, esto revela  la dureza de la situación. Nada fue fácil, todo fue difícil, a pesar que el plan de Dios era perfecto costó llevarlo a la práctica. Era mucho el trabajo y el esfuerzo realizado para que este fuera consumido por el olvido.

 

El Evangelio ha llegado a nosotros por la gracia de Dios, y en ella están incluido los millones de personas que a través de los siglos combatieron con su vida la cultura del olvido. Se opusieron con todas sus fuerzas a que Dios fuera desterrado. En los escenarios de la vida que les toco siempre estuvieron dispuestos a levantar las banderas de la libertad que solo Dios puede dar. A pesar de estar en la cárcel, o condenados al ostracismo, o en la pobreza, enfermos, torturados, vejados, avergonzados, jamás permitieron el olvido de Dios, lo protegieron con su sangre. Antes del nacimiento de Jesús hubo personas en diferentes generaciones que dieron sus vidas para preparar la llegada del Salvador. Después de la muerte y resurrección del Señor, el método se repitió, generación tras generación de  personas que hicieron lo imposible para que la llama del Evangelio llegara hasta nosotros, todo para que Dios no fuera absorbido por el olvido. Debería existir una ley que prohíba olvidarse de las cosas divinas, porque cuando olvidamos, nuestras miserias humanas se hacen patentes y terminamos perdiendo la identidad de una persona que ha sido creada por Dios. El mundo ha evolucionado y logrado inmensas mejoras a favor de la raza humana. Pero aún se asesina, todavía existen cárceles, no se puede erradicar la droga, hay enfermedades incurables, no se halla una solución para la pobreza; la venganza, el odio y la envidia siguen latentes. Muchas de estas cosas podrían ser borradas de la faz de la tierra si la cultura del olvido fuera enterrada. Podemos tener todos los avances disponibles a nuestra disposición, pero si nos olvidamos de Dios, siempre estaremos en peligro.

 

Olvidarse de Dios es una de las fatales cosas que le pueden ocurrir al ser humano, pero olvidarse de El después de haberle conocido es lo peor. No creo que exista pastor que haya recibido una carta tan dura como el pastor de la iglesia de Laodisea. Mas cuando es el Señor el que dicta el texto. Jesús le pide a Juan que envíe la misiva con palabras seleccionadas que de solo leerlas eriza la piel. El pastor de Laodisea creía que todo lo que estaba haciendo en la iglesia era correcto y avalado por Dios. Nada más lejos de la realidad. Jesús lo descalifica tratándole de "tibio", es decir una persona que no se juega, que está expectante en cada situación y espera hasta último momento para sacar su mejor tajada. También le dice que es un "desventurado" porque es alguien que ha producido gran dolor y sufrimiento. "Miserable" por el nivel de pobreza espiritual extrema que vive. "Ciego" porque ha perdido la visión de las cosas de Dios, que es lo más importante. "Desnudo" símbolo de vergüenza, porque ha terminado perdiendo toda protección Divina. La realidad indica que este pastor se había olvidado de las cosas esenciales que se necesitan a la hora de conducir una iglesia local. Para colmo hacia creer a la congregación que las decisiones que se tomaban eran las correctas. Se había autoengañado creyendo que la dirección en que marchaba la iglesia no necesitaba modificaciones. Jesús le da un consejo que llama mucho la atención: "Por tanto yo te aconsejo que de mi compres oro refinado en fuego para que seas rico... ” (Ap. 3:18). El oro más caro es aquel que ha pasado por las más altas temperaturas, porque es ahí donde alcanza su máxima pureza. Es decir, en el fuego de las pruebas es donde se conocen los verdaderos líderes. Estas indican si me juego por las cosas de Dios o le doy lugar a la cultura del olvido solo por mi propio beneficio. El olvido de este pastor de las cosas sagradas podría dejar mudo a cualquiera, pero no al Señor, por eso Él se defiende a su iglesia. La presencia de Jesús fuera de la iglesia de Laodicea (Ap. 3:20), indica el nivel de olvido para con Dios de esta congregación.

 

O. Edgar Jofré. 2019-09-28