Temas & Opiniones

ESA FUERZA INVISIBLE...

Por O. Edgar Jofre. 2019-10-26

 

Simone Biles es la nueva reina mundial de la gimnasia artística. La estadounidense de 22 años se acaba de convertir en la máxima ganadora de medallas mundialista, 25 en total. El domingo 13 de octubre pasado desde Stuttgart el mundo fue testigo de este fenómeno. Nunca una gimnasta había acumulado cinco coronas y diecinueve títulos mundiales, todo un récord. "Es verdad, es mucho. A veces me pregunto como lo hago, me gustaría salir de mi cuerpo y verme con mis propios ojos", se sorprende mostrando su hermosa sonrisa. Más atlética que nadie, más potente, más elástica, la pequeña de 1.42 metros de estatura y 47 kg es un prodigio de técnica. Para sus compañeras es sobrehumana. Hasta aquí todo parecería ser un cuento de hadas, pero para nada fue el caso. La madre de Biles tenía dependencia al alcohol y a las drogas lo que provocó idas y venidas de la cárcel. Simone y sus tres hermanos tuvieron que ser enviados a familias sustitutas. "Nunca pude contar con mi madre biológica. Recuerdo que siempre tenía hambre y miedo", confesó. "Mis abuelos me salvaron", dice respecto  a los que considera los padres que cambiaron el destino de su vida, adoptándola junto a su hermana más pequeña. Una caza talentos la descubrió, trabajó sus aptitudes de tal manera que la convirtió en campeona mundial en su especialidad. Pero en enero de 2018 revela otra herida íntima. Forma parte de las mas de 200 victimas de Larry Nassar, médico del equipo nacional estadounidense condenado por todas estas agresiones sexuales cometida durante dos decenios. Como resultado Simone se apartó por un año del equipo nacional de gimnasia. "No es fácil regresar a un deporte, a una organización que te había dejado tirada", señaló en el campeonato mundial de Estados Unidos del año pasado. Sobre el trauma vivido revela: "Esta experiencia no me define. Soy mucho mas que eso. Soy única, inteligente, talentosa, motivada y apasionada. Me prometí que mi historia sería mucho mas que eso".

 

Los problemas que la pequeña Simone tuvo que pasar fueron muy dramáticos, pero a la vez las circunstancias de su éxito eran evidentes, es como que no encaja, como si las dos situaciones se contraponen. El doctor Scott Peck, famoso psicólogo, cuando estudia casos como este dice: "Rara vez vemos pacientes que sean fundamentalmente mas saludables en su aspecto mental que sus padres", con tal diagnóstico la pequeña atleta jamás hubiera cosechado sus logros, por el contrario habría terminado como su madre presa de las drogas, el alcohol y con problemas con la justicia. Pero la realidad evidencia otra algo distinto. Terminó convirtiéndose en una referente mundial que no solo eclipsó a los mejores en la gimnasia artística, sino que es un ejemplo para todas aquellas personas que son víctimas  de traumas ocasionados desde la niñez. Campeona como deportista, pero también campeona como persona. Termino ganando la batalla mas dura, la de la vida. Antes casos de esta envergadura el asombro es el factor principal. Citando al doctor Peck una vez más, cuando ve ejemplos como el de Simone que a pesar de sus infortunios logra salir adelante expresa: "Todo cuanto podemos decir es que existe una fuerza, cuyo mecanismo no comprendemos plenamente y que parece operar en la mayor parte de las personas con el fin de proteger y promover su salud mental aún en las condiciones más adversas". Ahora el doctor señala que casos como el de Simone no son la excepción a la regla, sino que la mayoría de las personas están protegidas por una fuerza invisible que no pueden diagnosticar. Nosotros sabemos que la ciencia sabe más sobre la enfermedad que sobre la salud. Conocen el porqué de las enfermedades, pero ignoran mucho acerca de la salud humana. El error estriva en que estudian la salud desde una perspectiva científica, cuando esta se debe hacer también desde una perspectiva espiritual.

 

Por ejemplo, en un caso de salud, si se hace un cultivo con la bacteria de la meningitis en diez personas, dará como resultado que nueve de ellas poseen el virus, lo fantástico aquí es que esas personas a pesar de poseer el virus, no morirán de meningitis, existe una fuerza que lo impide. El cierto que mueren personas en el mundo a causa de este virus, pero no en la escala correspondiente, es decir, nueve de cada diez. Esta ecuación se puede aplicar a todas las enfermedades incluso las mas comunes como ataques cardíacos, ataques cerebrales fulminantes, cáncer, úlceras, entre otras. Lo admirable aquí nos es que el sistema inmunológico falle, lo admirable es que el sistema de resistencia trabaje tan bien como lo hace. Según el curso normal de las

Los problemas que la pequeña Simone tuvo que pasar fueron muy dramáticos, pero a la vez las circunstancias de su éxito eran evidentes, es como que no encaja, como si las dos situaciones se contraponen. El doctor Scott Peck, famoso psicólogo, cuando estudia casos como este dice: "Rara vez vemos pacientes que sean fundamentalmente mas saludables en su aspecto mental que sus padres", con tal diagnóstico la pequeña atleta jamás hubiera cosechado sus logros, por el contrario habría terminado como su madre presa de las drogas, el alcohol y con problemas con la justicia. Pero la realidad evidencia otra algo distinto. Terminó convirtiéndose en una referente mundial que no solo eclipsó a los mejores en la gimnasia artística, sino que es un ejemplo para todas aquellas personas que son víctimas  de traumas ocasionados desde la niñez. Campeona como deportista, pero también campeona como persona. Termino ganando la batalla mas dura, la de la vida. Antes casos de esta envergadura el asombro es el factor principal. Citando al doctor Peck una vez más, cuando ve ejemplos como el de Simone que a pesar de sus infortunios logra salir adelante expresa: "Todo cuanto podemos decir es que existe una fuerza, cuyo mecanismo no comprendemos plenamente y que parece operar en la mayor parte de las personas con el fin de proteger y promover su salud mental aún en las condiciones más adversas". Ahora el doctor señala que casos como el de Simone no son la excepción a la regla. Sino que la mayoría de las personas están protegidas por una fuerza invisible que no pueden diagnosticar. Nosotros sabemos que la ciencia sabe más sobre la enfermedad que sobre la salud. Conocen el porqué de las enfermedades, pero ignoran mucho acerca de la salud humana. El error estriva en que estudian la salud desde una perspectiva científica, cuando esta se debe hacer también desde una perspectiva espiritual.

 

Por ejemplo, en un caso de salud, si se hace un cultivo con la bacteria de la meningitis en diez personas, dará como resultado que nueve de ellas poseen el virus, lo fantástico aquí es que esas personas a pesar de poseer el virus, no morirán de meningitis, existe una fuerza que lo impide. El cierto que mueren personas en el mundo a causa de este virus, pero no en la escala correspondiente, es decir, nueve de cada diez. Esta ecuación se puede aplicar a todas las enfermedades incluso las mas comunes como ataques cardíacos, ataques cerebrales fulminantes, cáncer, úlceras, entre otras. Lo admirable aquí nos es que el sistema inmunológico falle, lo admirable es que el sistema de resistencia trabaje tan bien como lo hace. Según el curso normal de las cosas deberíamos ser comidos vivos por las bacterias, consumidos por el cáncer, entorpecidos por las grasas y los coágulos, erosionados por los ácidos. No es notable el hecho de que nos enfermemos y muramos, lo que es realmente notable es que no nos enfermemos más a menudo y que no nos muramos muy rápidamente. Podemos decir sobre los trastornos físicos lo mimo que sobre los trastornos mentales: hay una fuerza cuyo mecanismo no comprendemos enteramente y que parece operar en la mayoría de las personas con el fin de proteger y apuntalar la salud aun en las condiciones mas adversas. No solo en la salud, la cuestión de los accidentes plantea también otro interrogante. Existe la predisposición a los accidentes en ciertas personas que está científicamente comprobado, pero son casos excepcionales, la realidad nos indica que según el caso ordinario de las cosas la mayor parte de nosotros tiene una resistencia a los accidentes. Si examinamos nuestras vidas reconoceremos que hemos participados en un sinnúmero de accidentes casi ocurridos en los que nos salvamos por un pelo, cuyo número es mucho mayor que los accidentes ocurridos.

 

¿De qué se trata todo esto? ¿Será que la mayoría de las personas viven vidas encantas, o a lo mejor sus instintos funcionan al cien por cien en cada situación que deben enfrentar? Personalmente creo que existe algo mas grande detrás de lo mencionado. Las Escrituras dan un sin fin de notas al respecto. Una de ellas fue la experiencia vivida por Noé. La tarea que le había sido encargada era monumental. Debía anunciar a la humanidad de su époco, el juicio inminente que se avecinaba y a la vez construir el medio por el cual esta se podía salvar. Ciento veinte años predicó Noé el mismo tiempo que llevó construir el arca prevista para aquellos que quisieran escapar de la destrucción. ¿De dónde sacó Noé las fuerzas necesarias para proclamar el mensaje y la vez no desanimarse al no ver frutos al respecto? ¿Cómo pudo construir un bote de casi 8000 metros cúbicos de madera distribuidos en 155 metros de largo, 26 de ancho y 15 de altura? Era una empresa imposible, sin embargo fue llevada a cabo con sabiduría, disciplina y vocación.  Se trataba de Noé y su familia contra el mundo. Las agresiones, las burlas y el desprecio al que seguramente habrá sido sometido a lo largo de su  ministerio, debió ser duro. Remar contra la corriente del momento quizá produjo un desgaste importante, tanto psicológica como físicamente. La Biblia guarda silencio sobre estas observaciones, sin embargo si nos informa de donde provenía la capacidad, la fuerza y el talento para realizar esa majestuosa tarea. En el libro de Génesis hay un pasaje que indica la procedencia y el nombre de esa fuente invisible que Noé necesito para no claudicar, allí dice: "Pero Noé halló gracia ante los ojos de Dios" (Gn. 6:8). Sí, esa fuerza se llama gracia. Fue lo que movió, capacitó, alentó, protegió y dio sabiduría a Noé. Esa fuerza invisible llamada gracia es la que elevó a Simone Biles por sobre sus infortunios sufridos y le dio fuerza para convertirse en una increíble atleta y mejor persona. Esa fuerza invisible llamada gracia es la que está a disposición de todo ser humano y que día a día le libra de males mayores, protegiendo su salud física y psicológica, y también librándole de accidentes y de tantas otras cosas que atentan contra su persona a lo largo de la vida.

 

El apóstol Juan dice en su evangelio: "... pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo" (Jn. 1:17). Esa fuerza invisible que actúa como un escudo protector sobre la raza humana proviene de Jesucristo. Digo más, es Jesucristo. Porque Jesús va más allá de una protección física y psicológica. Jesús es tan completo que se eleva por sobre la miseria humana, eso que nosotros llamamos vida y que hemos construido a nuestra imagen y semejante y solo nos ayuda a sobrevivir. A la espera de una decisión de nuestra parte hacia la verdadera vida, El nos protege diariamente de diferentes maneras y en diferentes circunstancias. No debería asombrarnos casos de personas que se reponen de una enfermedad mágicamente, o que logran superar los traumas imposibles  que estuvieron enfrentando, o que nacieron de nuevo después de un accidente que podría haber sido fatal. Esto debería ser una muestra mas que suficiente para aquellos que proclaman la muerte de Dios diciendo a los cuatro vientos que estamos abandonados a nuestro destino. Jesús existe, El está vivo, y activo en todo momento a nuestro favor. Su protección diaria es una muestra de la dimensión del amor que El siente por la humanidad. Pero la historia no termina aquí, va mas allá, El no solo quiere protegerte en esta vida, su anhelo es que estés con El por toda la eternidad. Por eso se hizo humano, mientras cumplía su ministerio nos dejó pistas de lo que realmente la vida significa, esta vida que solo alcanza su mayor realización al lado de Dios. El como humano nos dejó ese ejemplo al demostrar la clase de  relación que tenía con su Padre, como señalando que ese es el camino que nos lleva a experimentar la vida verdadera. Jesús es esa fuerza invisible que siempre está a nuestro favor, podremos pasar por experiencia desagradables y horrorosas, pero eso no nos define. Ese obstáculo está allí para ser superado porque la fuerza del Señor es mi fuerza (Sal. 18:1-2).

 

 

O. Edgar Jofré.