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SUEÑO RECURRENTE

Por O. Edgar Jofre. 2019-11-02

 

SUEÑO RECURRENTE

 

El rey de Babilonia, Nabucodonosor, líder del imperio mundial de la época (630-562 AC) tuvo un sueño en reiteradas ocasiones que le dejó cada vez más perplejo. Como todo gran líder estaba rodeado de las mentes más importantes del mundo. Hizo llamar a magos, astrólogos, encantadores y adivinos para que le ayudaran en la interpretación de ese sueño recurrente. Evidentemente era un hombre desconfiado y debido a la calidad de lo soñado no quiso contarlo a los especialistas por temor a sufrir un engaño.  El caos invadió a sus asesores porque les demandaba no solo la interpretación sino también le debían decir que era lo que él había soñado, de lo contrario todos los asesores serían ejecutados, así era el nivel de crueldad de la época. La orden sobrevoló el imperio y se puso fecha de ejecución sobre sus cabezas. Los caldeos era politeístas, aun así no podían dar con el significado de aquel aparente capricho del rey. Entre los cautivos que solía llevar a su tierra el jerarca, había un grupo de mentes jóvenes judías  importantes las cuales había añadido a su reino como consejeros. El conocimiento que Nabucodonosor tenía de Dios era limitado. Entre los judíos cautivos sobresalían cuatro muchachos, uno de ellos era Daniel. Desconocedor de las cosas de Dios, el rey tenía a Daniel como un adivino más en su gabinete debido a su sabiduría. Fue precisamente Daniel quien lograría descubrir el sueño que tuvo el rey y a la vez le dio la interpretación correspondiente. Daniel salvó de una ejecución segura a todos los consejeros del rey, a la vez que fue promovido, junto a sus tres amigos a puestos más importantes dentro del reino. 

 

La semilla de la cultura de Dios está sembrada hasta en los lugares que menos nos imaginamos. Tenemos pruebas confiables que este planeta en el cuál habitamos no es un paria social, aunque muchos denominados líderes mundiales hagan todo lo contrario con el único motivo de subestimar al ser humano. En este último tiempo en varios países de América latina el contexto social indica que los que debieran dedicarse a gobernar en pro del bienestar común solo acumulan ineficiencia y corrupción. Dos males incurables que han al parecer han llegado para quedarse a costa del abandono de los más vulnerables. Parecería que este tipo de conducta termina beneficiando a unos pocos, y los muchos quedan relegados al borde del camino. La insensibilidad hacia los que menos tienen es hoy un estilo de vida, y no solo eso, los que más tienen terminan acusando a los pobres como la verdadera causa del problema. La grieta existe, de un lado están los menos que tienen más, y del otro, los más que tienen menos. Los que poseen más olvidan que lo que adquirieron es por causa de los que tienen menos. De una o de otra manera los que menos tienen son responsables directos de las ganancias de los que más poseen ya sea trabajando o consumiendo, o trabajando y consumiendo para los grandes capitales. Las batallas de la humanidad de este tiempo no es tanto armamentista, como comercial. Los imperios de las grandes economías del mundo matan más personas de hambre que lo que podría matar una guerra nuclear. Dios parece estar en silencio, pero no es así. El ser humano es su creación, y cuando los que representan al hombre pierden el objetivo por apetencias personales, El no se queda pasivo, todo lo contrario. Si nadie se ocupa de los más desposeídos y vulnerables, El no los olvida. 

 

El sueño que tuvo Nabucodonosor es un llamado de atención para aquel tipo de persona con desmedidas ansias de poder a costa de otros. Este rey como monarca mundial lo tenía todo, o casi todo; le faltaba la paz. Por las

noches era sorprendido por un sueño que no podía interpretar, pero peor aún era la sensación de intranquilidad que le quedaba cuando despertaba. Allí en aquel reino mundial llamado Babilonia Dios había sembrado su semilla. Este era Daniel, una de las mentes judías más prometedoras en su pueblo, sin embargo fue llevado cautivo, en contra de su voluntad y principios. Se valoraba su sabiduría, pero no destacaba, era uno más entre los sabios del rey, pero no el más sabio. Daniel no desesperó, a pesar que le consideraba un adivino, en vez de un hombre de Dios él seguía cumpliendo la tarea que le había tocado en un territorio enemigo. Dios es especialista en solucionar problemas mundiales, en esta oportunidad veremos como puede cambiar la mentalidad de todo un imperio por medio de una persona que en situación de cautividad no renunció a su identidad. Al enterarse del decreto del rey lo primero que hizo fue pedirle al jefe de gabinete que retrasara la proclama hasta el día siguiente. Contó el problema a sus tres amigos, y pasó la noche orando a Dios, que le diera la revelación necesaria de aquel acontecimiento. La revelación de Dios a Daniel fue precisa. El rey Nabucodonosor recibió no solo la interpretación del sueño, sino también el sueño propiamente dicho con lujos de detalles. Se le habló de su reino actual, de los reinos venideros y del fin del imperialismo. Este es uno de los tantos ejemplos que figuran en las Sagradas Escrituras de como el Señor maneja el control de la humanidad con su sabiduría. Quedando en claro que Dios es contrario a todo tipo de imperialismo, llámase armamentista, económico o religioso. 

 

Al ser el imperialismo algo creado por el hombre el lógico que tenga su época de esplendor, pero está destinado a desaparecer. Todo lo que sea creado a expensas del ser humano tarde o temprano verá su fin. Dios tiene sus embajadores diseminados por todo el planeta. Por lo general no son tan notorios debido a que la vocación que profesan es totalmente contraria a lo que comúnmente nosotros entendemos por embajador. Donde estos se encuentran siempre hay hostilidad y corren el riesgo de ser malinterpretados debido a la calidad de su mensaje, como Daniel, saben que el lugar que les ha sido asignado a veces no es el mejor, no por eso pierden su identidad sino que esperan la oportunidad de Dios para salir a escena. Es increíble como Dios usa un sueño reiterado en la vida de un monarca mundial para advertir de los peligros que se avecinan al mundo y sus consecuencias. El sueño hace referencia a una enorme estatua que representa no solo al imperio babilónico del momento, sino a tres imperios mas que se irían sucediendo, como el imperio medo, persa y griego. Pero nada de esta estatua quedaría en pie porque una roca  de procedencia divina terminaría haciendo polvo lo forjado por estos cuatro imperios. Los que interpretan las Escrituras creen que esa roca es una referencia directa al Mesías, cuyo gobierno sería diferente en todos los aspectos a todos los anteriores. La intervención de Dios en esa época de la historia a través de su hijo Jesucristo fue algo premeditado en favor de la raza humana. Dios es soberano, en su naturaleza solo existe el bien por lo tanto sería imposible cuantificar la cantidad de veces que interviene a nuestro favor cotidianamente. Su aparato estratégico en bien de la humanidad jamás será igualado, ni siquiera entendido porque es una cuestión de naturaleza. Solo entenderemos a Dios a partir de Jesucristo, mientras no reconozcamos al Hijo de Dios como Mesías, seguiremos creando métodos que terminarán en el olvido. Es a partir de Jesús que la vida cobra el sentido que merece, con esta premisa es que aprendemos a valorarnos como creación de Dios y valoramos de la misma manera a nuestros semejantes.

 

Dicen los expertos que los sueños son de procedencia inconsciente cuyo fin es el equilibrio de la vida del soñante. Generalmente viene como tipo de advertencia de dos formas, ya sea para alentar, o para corregir al que sueña. Una vez más la gracia de Dios deja ver su actividad en pro de la raza humana. El sueño que tuvo Nabucodonosor estaba llenos de símbolos pero era tan elegante que daba la sensación que nadie podría interpretarlo sin la ayuda de una mente superior. Pero el sueño encierra una variante más, entre líneas se puede leer que este sueño vino con la única premisa de ayudar. Aunque en el principio todo era difuso y causaba temor, fue la inquietud de monarca que le llevó a buscar ayuda a toda costa. Queda claro que el sueño tenía solo una meta: promover el crecimiento espiritual del soñante. Este sueño fue para Nabucodonosor una guía para enfrentar y resolver los problemas presentes y los que se avecinaban, dejando muy en claro que necesitaba ayuda, y no cualquier ayuda, sino la ayuda de ese Dios que no conocía. La incapacidad del líder mundial quedó expuesta de tal forma que al pedir ayuda terminó reconociendo sus limitaciones. ¿Quién podía objetar a un líder de esta naturaleza, con todo el poder que encerraba? Sin embargo Dios lo hizo, y de una forma tan sutil que no podemos más que asombrarnos. Esto revela que la inteligencia de Dios es superior, pero más aún, el interés que tiene por todo ser humano, desde un humilde trabajador hasta el más alto imperialista mundial, solo deja lugar para el asombro. Una última reflexión, el sueño de Nabucodonosor no es un simple sueño, va más allá, indica el cuidado comprometido de Dios con  todos los seres humanos, no solo cuando están despiertos sino aún mientras duermen...  ¡y a veces somos tentados a pensar que no le interesamos a Dios!

O. Edgar Jofré.