Temas & Opiniones

HAMBRE EN EL GRANERO

Por O. Edgar Jofre 2019-12-28

 

La expresión "Granero del mundo" es la denominación que recibió Argentina, como país agro exportador en los últimos treinta años del siglo XIX. Debido a la riqueza natural de su suelo y poseedor de los cuatro climas en el año, su riqueza estaba basada en la exportación de ganado y granos a diferentes partes del mundo. En Argentina cuando el labrador cultiva la tierra esta le devuelve el 100, 200 y hasta el 400 por ciento del capital y trabajo empleado. En esta tierra de promisión sobran los recursos para que todos sus trabajadores reciban un salario que posibilite una vida digna para ellos y su familia. No interesa el gobierno de turno para ver el nivel de disociación que existe en la Argentina entre la capacidad productiva y las necesidades de quienes la habitan. En este año el nivel de pobreza sobrepasó lejos el 30 por ciento con problemas crónicos de desnutrición en algunas provincias denominadas pobres. "En otros países hay hambre porque no hay alimentos, en Argentina hay hambre porque hay inmoralidad", cito en alguna oportunidad el expresidente Raúl Alfonsín. Los gobiernos de turno han implementado todo tipo de planes sociales para revertir la situación olvidando que el problema no radica tanto en el modelo, como en la aplicación del mismo. "La alimentación en la primera infancia y en la adolescencia es fundamental en la formación del organismo más que en ninguna otra etapa. La ausencia de nutrientes deja los cuerpos marcados y condicionados, por una biología que no ha podido desplegar todo su potencial, estos condenan a problemas que van desde la baja talla hasta repercusiones en el desarrollo cerebral" cita el periodista Marcelo Rodríguez en el diario Página 12. Las diferencias sociales entre los que más tienen y los pobres es muy evidente, se calcula que el desperdicio de comida llega hasta el 50 por ciento en la Capital Federal. Muchos de los comercios de mi país tiran los alimentos en vez de regalarlos por temor a que bajen los precios. La crisis alimentaria se anotó desde siempre en Argentina, es inexplicable si se contempla su riqueza natural, las políticas de Estado solo reflejan el daño que ocasionan a sus habitantes.

 

Los conocedores de la Biblia saben que esta presenta un Dios integral. El hecho de que Dios se ocupe en primer lugar de la salvación eterna del ser humano indica, aunque muchos lo pongan en duda, que Dios se preocupa en todo lo que esté relacionado con la vida del hombre para su supervivencia y desarrollo. Pero esta labor es efectiva cuando se produce en conjunto con el hombre, así lo entendieron en la antigüedad aquellos que conocieron los planes de Dios. Un ejemplo de ello es el siguiente pasaje: “Nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de granos. Nuestros ganados que se multipliquen a millares y decenas de millares en nuestros campos. Nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo. No tengamos asalto, ni que hacer salida. Ni gritos de alarma en nuestras plazas. Bienaventurado el pueblo que tiene esto. Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová” (Sal. 144:13-15), el salmista en estos pasajes señala cual debe ser el carácter de un ciudadano que anhela una sociedad de vanguardia. El salmista no está hablando consigo mismo, ni expresando sus pensamientos en voz alta, lo del salmista es una oración dirigida de forma precisa a quien puede guiarle a concretar sus sueños de provisión. El salmista cuenta con Dios como guía para la administración de los recursos naturales de su tierra, porque sabe que es la manera que no se puede fallar. Conocedor de las riquezas  que hay en su territorio pide que la abundancia que produce la tierra sea administrada de forma eficiente. Sabe que el problema no radica en los recursos, sino en la administración de los mismos porque si estos se reparten equitativamente no tendrán que lamentar necesidades entre sus habitantes. Cuando en un pueblo la administración es eficiente el progreso de sus ciudadanos no tarda en llegar, de otra manera serán sometidos a problemas internos que solo terminan revelando las desigualdades sociales que llevan a un crecimiento parcial. Cuando en una sociedad existen focos de marginalidad, desnutrición y abandono esto no hace más que revelar que el alcance de los beneficios en una nación solo está destinado a unos pocos. Debe existir por lo menos un poco de moral, algo de conciencia social sobre mis semejantes especialmente de parte de aquellos que son los encargados de la distribución. No se debería permitir la existencia de hambre en el granero cuando uno vive en una tierra de promisión. El salmista nos guía en el camino adecuado que se debe tomar para evitar que mis semejantes, especialmente los más desposeídos, sean tratados como una cosa, no como una persona.

 

Debemos entender que Dios es indispensable para cada sociedad, no podemos prescindir de Él. Cuando dejamos a Dios de lado sale a la luz la peor versión de nosotros. Créase o no, nosotros somos los administradores de los recursos de Dios. Si el contacto que mantenemos con Él es deficiente será deficiente nuestra administración. El salmista entendía lo fundamental que es su relación con Dios de tal manera que la colocaba sobre todo lo demás. No solo en Argentina existen pruebas de mala administración, últimamente en diferentes países de Latinoamérica se han producido manifestaciones de ciento de miles de personas por las desigualdades sociales dejando como saldo miles de heridos y cientos de muertos, ejemplos de ellos son Chile, Venezuela, Bolivia, entre otros. Estos acontecimientos no hacen más que revelar la clase de relación que tienen con Dios los encargados de administrar. El salmista clama a Dios para que los recursos que El a dispuesto para su pueblo se hagan realidad, pero también deja entrever que es necesaria la ayuda Divina para encausar las provisiones de la manera adecuada, de lo contario, serían invadidos por los ladrones, o ellos mismos serían tentados a delinquir, o por las desigualdades sociales terminarían manifestándose contra los administradores de su pueblo. La clave para el salmista radica el lugar que su pueblo le da a Dios, trata de “bienaventurado” al que permite que el Señor dirija su vida. Mas contacto con Dios es fundamental, pasaremos del egoísmo al amor propio, y cuando sintamos un amor genuino por nosotros, estaremos capacitados para amar a los demás de la misma manera. Porque el amor trasciende, una vez que se enciende se convierte en un incendio de grandes proporciones. Necesitamos más de Dios no solo para afrontar nuestros problemas, necesitamos más de El cotidianamente, en todo momento. La persona, las familias, las sociedades que han colocado al Señor como baluarte son las que mejor posicionadas han salido de las dificultades que han debido enfrentar durante su vida.

 

Nuestra vida es como un granero, ¿de qué sirve nuestra vida si está vacía? Dios nos ha creado para colocar sus recursos en nosotros. No se concibe un ser humano fracasado, no está en los planes de Dios. Hemos sido creados, como dice Pablo, “para ser llenos de toda la plenitud de Dios”. No existe nadie tan pleno como Dios, su ámbito es tan completo que El es el autor de la felicidad, la paz, el amor, la fe, la esperanza, la realización, su plenitud siempre ha sido ofrecida a la humanidad. No se concibe un hombre infeliz, sin embargo existe, como existe el odio, la venganza, el rencor, el oprobio, pero aunque estos síntomas son reales, no deberían tener lugar en nuestras vidas. Un granero no es un lugar para deshechos e inmundicias, un granero es el lugar donde se deben almacenar las reservas que nos mantendrán con vida. Depende de que estemos llenos. Si Dios nos ha dado un granero para almacenar sus bendiciones y nosotros los llenamos de cosas impropias, solo brindaremos cosas impropias a los demás, porque solo puedo dar lo que yo soy. “Hambre en el Granero”, significa que los recursos que esten almacenados no sirven para edificar a una sociedad, esos recursos pueden estar bien presentados, bien dibujados y ser de un aspecto atrayente pero en el fondo, su verdadera esencia, no aporta nada para el crecimiento y desarrollo. Las malas administraciones llevan… dejando como saldo miles de heridos y cientos de muertos…a las desigualdades sociales y estas al hambre. Hambre físico, hambre de valores reales, hambre por lo espiritual, porque en definitiva es nuestro espíritu el que clama por volver a su senda original, que no es otra que la de ser guiado por Dios. “Como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti oh Dios el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo ¿cuándo vendré y me presentaré delante de Dios? (Sal. 42:1-2). El salmista aquí, que vive en el norte de Palestina junto a las fuentes del rio Jordán se ha visto imposibilitado por una enfermedad de viajar a Jerusalén, por lo que gime pidiendo restauración. Estar cerca del granero de Dios, que es en este caso el templo de Jerusalén, indica la seriedad que le daba a las cosas Divinas el autor de este salmo.

 

La iglesia debería ser el granero de Dios en el mundo. Es la que debería educar en los valores divinos hasta convertirse en una aglutinadora de la sociedad. Donde esté plantada una iglesia del Señor debería ser una señal inequívoca de que allí se administran los recursos de Dios adecuadamente. Si los líderes políticos de una sociedad no han entendido su labor como tal, la iglesia debería educar desde sus filas a los ciudadanos con una nueva moral de brazos abiertos que pueda alcanzar a todos sin distinción. La iglesia es culpable en cierto sentido por no ser una institución de puertas abiertas que prepara a sus miembros con el objetivo de ser la sal de la tierra, debería ser alguien que contagie y ejerza su poder sanador en una sociedad enferma. Si por el contrario permitimos que no sea un ente regulador entre los recursos de Dios y las personas, terminaremos admitiendo las malas administraciones que solo aportaran el mismo espíritu corrupto que impera en las sociedades contemporáneas. La iglesia no debería perder su identidad, porque cuando lo hace gran parte de la solución social queda huérfana. La iglesia debería administrar los recursos espirituales de Dios con tal idoneidad que estos terminaran convirtiendo a sus miembros en hombres justos que aman a sus semejantes y que no están dispuestos a dejarse ahogar por los placeres de la vida. La iglesia en la encargada de enseñar que cuando se daña a una sola persona, la sociedad termina dañándose a sí misma y esta actitud solo le permitirá vivir condicionada. La iglesia es la luz del mundo, su mensaje debería contener el costo de la restauración llevada a cabo por Jesús en la cruz del calvario. No es fácil encausar a alguien que ha perdido el rumbo. Nuestras transgresiones son caras, costaron la sangre del Hijo de Dios. Es hora de reflexionar y preguntarnos qué es lo que estamos haciendo con la Iglesia de Dios, si esta es un puente entre el cielo y la tierra, o simplemente es una institución más, presa de su egoísmo y despilfarro. La iglesia de hoy se parece mucho al hijo pródigo que usó los bienes de su padre para gastarlos en los placeres de la vida, con la salvedad que el hijo prodigo se arrepintió y avergonzado volvió a la casa de su padre. Los recursos de Dios no se agotarán, pero depende de nosotros como administramos nuestro granero.

 

O. Edgar Jofré.