Temas & Opiniones

"UNO VIENE AL MUNDO A PERDERLO TODO"

Por O. Edgar Jofre. 2020-05-02

UN MENSAJE NUEVO HOY  2020-05-02

Un mensaje muy consolador.

"UNO VIENE AL MUNDO A PERDERLO TODO"

La escritora contemporánea más leída en lengua hispana Isabel Allende expresa su opinión sobre la actualidad que estamos experimentando a nivel mundial: "Creo que vivíamos en una situación insostenible, de un abuso contra el planeta, el clima, la naturaleza, de otras especies... una sociedad de consumo sin ninguna vida interior, sin satisfacción interior tampoco, Creo que no vivimos en un mundo feliz, ni mucho menos. Es la primera vez posiblemente en la historia que hay una sensación de que somos una sola humanidad, que lo que le pasa a uno le pasa a todos. Me dí cuenta en algún momento en que uno viene al mundo a perderlo todo. Mientras uno más vive, más pierde. Vas perdiendo a tus padres primero, a gente a tu alrededor, tus mascotas, los lugares y tus propias facultades también. No se puede vivir con temor porque te hace imaginar lo que todavía no has pasado y sufres el doble. Hay que relajarse un poco, tratar de gozar lo que tenemos y vivir el presente". A la escritora chilena solo le hacen falta unas pocas palabras para describir lo que ha significado la vida a la humanidad estas últimas décadas. Muestra el desmanejo como se ha tratado al planeta y la falta de valores que terminan apagando la vida interior, en consecuencia la felicidad ha sido postergada por necesidades más urgentes como la ambición personal. Entre todos los sinsabores que experimentamos por causa de la pandemia, quizá exista algo que nos lleva a reflexionar, y es que el Covid19 afecta a toda la raza humana, de alguna manera todos estamos involucrados. La frase "uno viene al mundo a perderlo todo", refleja la impotencia de no poder retener aquellas cosas que nos han acompañado en una parte importante de nuestra vida dándonos contención, cariño y respeto, pero lo más patológico es que nuestras conductas han acelerado esas pérdidas. Es lógico que nos resistamos a la pérdida de esos afectos y lo demostramos llevándolos en el recuerdo donde permanecen vivos sabiendo que allí nadie puede volver a separarnos de ellos.

En solo 120 días el temor se ha apoderado de la humanidad, el planeta hasta ayer inexpugnable, hoy no ofrece garantías. La seguridad no es tal, la realidad indica la existencia de mucha gente con miedo. Miedo de perder su trabajo, de que la economía colapse, de perder la salud, de perder la vida. Desconfianza en el que hasta ayer era alguien íntimo te contagie, o de que tu seas un portador sano e infectes a tu círculo cercano. Los cimientos psicológicos están siendo sacudidos y uno se pregunta si la casa resistirá. Así como por nuestra incompetencia hemos llevado al mundo a este tamaño modo de irresponsabilidad, aunque no parezca, existe alguien competente. Valores que en otra época dieron resultados y lograron sacar una situación difícil adelante se tornan imperiosos. En una ocasión los discípulos le pidieron a Jesús que les aumentara la fe (Lc. 17:5), Jesús les contesta que no se trata tanto de cantidad, como de calidad, entendiendo que la  calidad de la fe se mide según hacia dónde está direccionada. La fe produce el efecto deseado cuando contacta con su Creador, es una dupla infalible: Creador-portador, es la fórmula más segura, efectiva 100 % 100. Mientras Jesús estuvo con sus discípulos les dio uno de los mejores consejos: "Tengan fe en Dios" (Mr. 11:22), hacia allí debían apuntar, es en Dios que la fe alcanza su máximo rendimiento. La fe es de vital importancia, porque por medio de ella se pueden revertir situaciones imposibles en posibles. Las escrituras dicen: "Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte y no fue hallado porque lo traspuso Dios" (He. 11:5). Si una situación como la muerte puede ser enfrentada con resultados positivos, qué de las otras vivencias que estamos experimentando en la actualidad. La situación actual nos desafía a confiar en Dios.           

Las noticias diarias nos informan de la cantidad de infectados y muertos que se suceden en el mundo, también dan cifras de la cantidad que han logrado la curación. Pero las noticias no dan cuenta de la cantidad de milagros que en este momento se están produciendo en los ocho mil millones de personas que habitan en este planeta. La fe es así, actúa prácticamente en el anonimato, no se puede ver, pero eso no quiere decir que su acción no sea permanente. Es cierto que existe una gran cantidad de muertos e infectados en el mundo, es un cuadro doloroso y que causa mucha tristeza, pero también es cierto que es mucha más la cantidad de personas que están con vida y sanos, este suceso tiene una relación directa con la fe. La fe en Dios no debería ser subestimada. Las noticias tampoco hablan acerca de la cantidad de personas que en este momento enfrentan la depresión con hidalguía, que se hacen fuertes ante el temor que les acecha, que renacen cada día para ponerle el hombro a la situación. ¿De dónde provienen esas fuerzas que les permite mantenerse en pie cuando todo cae a su alrededor? Viene de su confianza en Dios. Personalmente creo que existe más fe de la que nos imaginamos, de lo contrario ya no estaríamos aquí, todo hubiera sido un desastre. Aunque en estos momentos se experimentan innumerables situaciones imposibles, cuando estamos desbordados necesitamos que alguien tome el control. Jesús dijo en una ocasión: "Si alguno tiene sed venga a mí y beba. El que cree en mí como dice la Escritura, de su interior brotarán ríos de agua viva". El interior nuestro tan acosado y puesto a prueba en estos últimos días necesita sosiego, alguien que le vuelva la calma, que le dé un respiro, una oleada de aire fresco y puro ante tanta toxicidad. Jesús se eleva sobre la imposibilidad de los problemas, hacia allí debería estar direccionada nuestra fe.

Job había sido un hombre próspero pero de un momento a otro su situación cambió y se vió envuelto en una serie de diferentes dificultades que le sometieron a una intensa presión, en medio de su profunda crisis exclamó: "¡Yo sé que mi redentor vive!". Lo había perdido todo, mujer, hijos, economía, salud, amigos. Pero no perdió la confianza en un redentor. De eso se trata de no bajar los brazos a pesar de la noche oscura en que estamos. La situación es un desafío a mirar más allá de lo que podemos ver,  pero que sabemos existe y es al Redentor de nuestros problemas. Las Sagradas Escrituras dicen que los antiguos vieron a Jesús por la fe pero no lo pudieron disfrutar, Jesús estaba preparado para nosotros, para este tiempo, el Redentor vive, el que soluciona los problemas está al alcance de la mano, en medio de esta pandemia está naciendo una nueva generación de personas, son aquellas que se  han atrevido a depositar su fe en el Señor,  porque saben que no serán defraudados. El día de hoy es la gran oportunidad para proclamar al mundo que con Jesucristo todo es posible. Nada es más grande que Él, no lo es nuestra angustia, tristeza, depresión, temor, nada supera su grandeza. Jesús vivió de una manera muy diferente a la nuestra, en Él la calidad de vida era realidad, lo demostró en todo momento hasta cuando dormía. Su relación con Dios, el trato con los niños, las vidas, los enfermos, los endemoniados, todo era de alto nivel. En sociedad se movía donde estaban los más necesitados, se identificaba con los más vulnerables, los débiles, los heridos por la vida. No solo se identificaba, hacía por ellos, los sanaba de sus enfermedades, los alimentaba, los liberaba de posesiones demoníacas, los salvaba de situaciones comprometidas, les enseñaba a vivir. Pasaba horas delante de las multitudes que se agolpaban para oírle, dando los mejores consejos que una persona puede llegar a oír, les dedicaba tiempo de calidad. Dejó grandes ejemplos de cómo lidiar con situaciones puntuales, uno de ellos de como enfrentar nuestros errores. Por esto y mucho más Jesús es la opción que tenemos.

Para la escritora chilena la vida es una serie de desmanejos y pérdidas que invitan a la resignación. ¿Es eso la vida? ¿Acaso debemos tolerar la vida hasta nuestra partida? Amargarnos por ser escogidos, por existir, ¿es nuestro destino en un planeta carente de garantías? Entender la vida no ha sido algo sencillo para nosotros. Se ha intentado a través de diferentes sistemas filosóficos, políticos y religiosos pero ninguno a dado a la vida el lugar que se merece. Todo sistema de vida ha demostrado hasta hoy que ha colapsado. Lo asombroso es que a pesar de todos los atropellos contra la vida, esta no haya sido extinguida del planeta. Nuestra incapacidad de interpretar la vida queda manifiesta en la forma que la honramos. Si queremos entender el significado de esta parte de la vida debemos ir a la fuente. Cuando digo esta parte me refiero a lo que la mayoría entendemos por vida, que es el periodo que va desde el nacimiento hasta la muerte. Esta es una parte importante, pero no es toda la vida, la vida de cada uno de los seres humanos va más allá, trasciende la muerte. El ser humano jamás entenderá la vida mientras no cambie de naturaleza. La vida se entiende a partir de Jesucristo. A pesar de todos los experimentos científicos que buscan encontrar la paternidad del hombre, la Biblia reconoce a uno solo como el autor de la vida, es Jesús. El no solo nos creó, sino que también vino al mundo a enseñarnos a vivir. Pero lo que más asombra, es que Jesús "es" la vida. Tenemos vida porque Él nos creó pero también somos una parte de Él. Todo concepto y experiencia de vida que tenemos está directamente relacionado con su esencia. Nuestro ADN lleva no solo la vida creada por Jesús, sino también la vida "que es" Jesús... Hemos venido al mundo a vivir y esto solo se logra abrazando al Autor de la vida.

O. Edgar Jofré.

 

EXPOSICIÓN 1 Y 2

EL ÚLTIMO TEMA: INTERPRETANDO AL LÍDER 

 

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