Temas & Opiniones

DESCUIDO

Por O. Edgar Jofre. 2020-05-05

UN MENSAJE NUEVO HOY  2020-05-05

Un mensaje que nos hace pensar.

 

DESCUIDO

 

Daniel Uhlfelder llegó caminando hasta una de las playas del condado de Walton, Florida, donde decenas de bañistas disfrutaban plácidamente del sol de la primavera boreal. Pero Uhlfelder, lejos de vestir un esperable traje de baño, llevaba una larga capa negra que le cubría todo el cuerpo, la cabeza y portaba una guadaña del mismo color. Su representación de la muerte sorprendió y asustó a los allí presentes. La intención de este abogado fue protestar contra la decisión del gobernador, de abrir las playas a pesar de la pandemia del coronavirus: "La gente saldrá lastimada por eso estoy aquí. Desearía no tener que hacer esto, pero nadie más lo está haciendo", dijo. 

 

Si existe algo que identifica a la mayoría de los seres humanos es no saber cuidarse, tenemos problemas con la dieta, con el ejercicio físico, con el alcohol, con la drogas, con los juegos de azar. Nos cuesta controlar nuestro temperamento, somos agresivos, orgullosos, indisciplinados, arrogantes, vengativos, la lista sería interminable. Lo que nos cuesta entender es que en nuestro descuido nosotros somos  los principales afectados. Por ser descuidados abrimos la puerta a conductas que sabemos que nos dañan y para las cuales no estamos preparados a enfrentar. Conocemos gente extraordinaria en el deporte, la música, la ciencia, la medicina, que conviven con conductas que en nada se parecen a su talento. La Biblia cuenta la historia de un hombre llamado Sansón poseedor de un talento espectacular. Había sido dotado con un nivel de fuerza mayor a la de cualquier ser humano. Su talento dejó impresionado a todos, desde su familia hasta las autoridades de su país, desde sus amigos hasta sus enemigos. Nadie le podía enfrentar, quién lo intentaba terminaba humillado. Dueño de esta capacidad importante se esperaba que su fuerza sea usada a favor de su pueblo, así lo hizo. Los que se atrevían a enfrentar al pueblo de Israel vivían en carne propia lo que significaba vérselas con este hombre. Los enemigos fueron derrotados vez tras vez, eran tantas las batallas perdidas que estaban a punto de ser exterminados, pero algo sucedió que impidió a Sansón concretar una victoria total. Sansón tenía una debilidad, era muy descuidado con su vida personal, ello derivó en que su enemigo se diera cuenta e ideara un plan que condujera  a revelar el secreto de su fuerza. Una vez alcanzado el objetivo su talento quedó condicionado.  

 

Descuidar la vida personal pueden condicionar nuestra vida y la de los demás. Jesús cuenta la historia de dos hombres que iniciaron la construcción de su casa. Seguramente los dos tenían un modelo similar, quizá emplearon los mismos materiales, y hasta eran vecinos. Pero resulta que cuando llegó la tempestad, sólo una casa permaneció, la otra no quedó en pie. Cuando hicieron los estudios pertinentes corroboraron que la casa que no cayó había sido edificada en un terreno sólido, la otra, a pesar de tener cimientos fue edificada en la arena. Quién construye su casa en un terreno inestable a donde va a llevar a vivir a su familia es una persona descuidada, tarde o temprano va a experimentar pérdidas, y a veces pérdidas humanas. No se construye un matrimonio de forma descuidada, tampoco una familia, menos aún la sociedad. La vida no es para improvisados. No se edifica sin un estudio previo. Se debe aprender a calcular las consecuencias de no edificar de la manera correcta, El mundo en manos de personas descuidadas es un peligro. No es suficiente que los encargados de dirigir sean portadores de talentos sobresalientes, por más talento que tenga si la persona es descuidada, está abriendo la puerta de su vida a conductas que pueden minar su vida y condicionar su capacidad. Cuando un líder deja entrar la corrupción, la ambición personal atenta contra la sociedad para la cual trabaja. Quién descuida su matrimonio es casi seguro que no llegará a la vejez al lado de su cónyuge, quien descuida su familia, seguramente se quedará solo, quien descuida a la sociedad no quedará inmune.

 

Más allá de dolor que nos significa esta pandemia, creo que estamos ante un desafío puntual que nos puede llevar a resolver no solo el tema del coronavirus, sino también a cerrar esa puerta llamada descuido. Es una linda oportunidad para realizar catarsis y darle el lugar que nuestras capacidades se merecen. Darse una nueva oportunidad es el desafío. Aprender a respetarnos, aceptarnos, amarnos, lleva a cerrar esa puerta que dejamos abierta y que terminan quitando lo mejor de nosotros. La situación ocurrida en una de las playas de Florida puede ser tomada con humor, pero la realidad indica que en estos momentos debería ser tomado con seriedad.                       

Un hombre cuyo disfraz simboliza la muerte se pasea entre los cientos que han ido a tomar sol a la playa, ninguno parece reconocer la seriedad de la situación salvo este abogado que de alguna manera trata de llamar su atención. La vida no es una ficción, la vida es real, lo que le ocurre a uno afecta a todos, el momento que vivimos es el mejor indicador. Debemos reconocer también, que existen personas que les gusta vivir de manera descuidada aunque estén en peligro. Jesús dijo en una oportunidad a toda una ciudad: "¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta a los polluelos y no quisiste!" (Lc. 13:37). Jerusalén está relacionada directamente con el centro de la religión mundial, es en ese contexto que Jesús llama la atención de sus habitantes. Eran la ciudad elegida por Dios, sus líderes religiosos as í lo creían, pero no estaban a la altura de semejante responsabilidad. Como portadores de la fe Jesús ve  cómo han descuidado la responsabilidad de ser luz a las demás naciones, en cambio han permitido la entrada a grandes y graves situaciones, que lo único que hacen es  revelar sus diferencias de conceptos. En reiteradas ocasiones Jesús trató de limar esas diferencias para que unidos trabajaran como un todo en un mismo proyecto. Pero su orgullo les llevó a abrir una puerta tan amplia que la situación se tornó irreconciliable. Les gustaba vivir descuidadamente y no iban a cambiar.

"Ten cuidado de tí mismo y de la doctrina; pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren" (1 Ti. 4:16). El apóstol Pablo le da a su hijo espiritual Timoteo quizá dos de los mejores consejos que una persona pueda recibir. Son tan buenos que a uno le resulta difícil definir cuál es mejor. Timoteo es una persona jóven con un talento especial, su capacidad estaba destinada a poner orden en la iglesia local. Era tan diestro en la materia que podía manejar la doctrina de la iglesia con mucha eficiencia. Pero Pablo le advierte que tiene un enemigo, y este se llama descuido. Si él no es disciplinado en su vida corre el riesgo de condicionar esa vocación de servicio. Creo que el cuidado y la vocación van de la mano, si existe algo que puede limitar y hasta dejar fuera de acción a la vocación es el descuido personal. La doctrina a la que hace referencia Pablo, no solo está destinada a velar por desarrollo correcto de una iglesia local, la doctrina es lo que generalmente denominamos la Palabra de Dios, son los consejos que Dios da a cada ser humano para vivir adecuadamente. Sin la doctrina de Dios la humanidad no habría llegado hasta aquí, sucede que los encargados de de esta tarea han sido un poco descuidados últimamente al permitir que en se produzcan aberturas por las cuales han penetrado conductas que han terminado condicionando su vida. En consecuencia este descuido ha significado que se pierda el verdadero objetivo que es enseñar al mundo las verdades de Dios. Timoteo tomó con mucha seriedad los consejos de Pablo lo sabemos por las dos cartas que llevan su nombre. Allí vemos los sorprendentes resultados en las iglesias locales que Timoteo sirvió. Combatir el descuido puede significar sacrificio, como también ser una persona cuidadosa puede ayudarnos a desplegar todo nuestro potencial.

 

 

 O. Edgar Jofré.

 

EXPOSICIÓN 1 Y 2

EL ÚLTIMO TEMA: INTERPRETANDO AL LÍDER  

(Se encuentra en "Di tu opinión")