Biblia Abierta

Alimento Diario - 8 de Noviembre - Buscando el perdón

De Salmo 32:5

Te confesé mi pecado; no oculté mi maldad. Me dije: “Confesaré al Señor mi rebeldía”, y tú perdonaste la maldad de mi pecado. - Salmo 32:5

Reflexion

A nadie le gusta admitir sus errores. Sin embargo, pedir perdón a Dios es señal de humildad y reconocimiento de la fuente del perdón que es Dios. Muchas personas tienen una gran dificultad en abrir su corazón a Dios en arrepentimiento verdadero, pero así no ganan nada; al contrario, solamente pierden.

Reflexiona sobre lo que has hecho, y preséntate ante Dios en arrepentimiento. Ciertamente él perdonará todos tus errores y te dará la oportunidad de enderezar tu vida. Fue Dios quien envió a Jesús, su único hijo, para morir en la cruz por nosotros y darnos el perdón. Con fe en Cristo podemos confesar nuestros errores, confiar en su perdón, y tener la certeza y la alegría de la vida eterna.

ORACIÓN: Querido Dios, líbrame de todos mis errores y perdóname siempre, pues quiero vivir en paz contigo y con las demás personas. Amén.

 

 

Comentarios:

Vv. 3-7.Es muy difícil llevar al hombre pecador a que acepte humildemente la misericordia gratuita, con la confesión total de sus pecados y la condena de sí mismo. Pero el único camino verdadero a la paz de conciencia es confesar nuestros pecados para que sean perdonados; declararlos para ser justificados. Aunque el arrepentimiento y la confesión no merecen el perdón de la transgresión, son necesarios para disfrutar realmente la misericordia que perdona. ¡Y qué lengua podría expresar la felicidad de esa hora cuando el alma, oprimida por el pecado, es capacitada para derramar libremente sus penas ante Dios, y para recibir la misericordia del pacto en Cristo Jesús! -Los que prosperan en oración, deben buscar al Señor cuando, por su providencia, Él los llama a buscarlo y, por su Espíritu, los incita a que lo busquen a Él.

En el tiempo de encontrar, cuando el corazón está ablandado por la tristeza y cargado por la culpa; cuando falla todo refugio humano; cuando no se puede hallar reposo para la mente turbada, entonces Dios aplica el bálsamo sanador por su Espíritu.