Biblia Abierta

Alimento Diario - 27 de Noviembre - ¿Estás arrepentido?

De Joel 2:13

Desgárrense el corazón, no los vestidos, y vuélvanse al Señor su Dios, porque él es misericordioso y clemente, lento para la ira y grande en misericordia, y le pesa castigar. - Joel 2:13

Reflexion

Muchas personas dicen que no se arrepienten de nada de lo que hicieron. ¿Será cierto? La Biblia dice que todas las personas hacen cosas erradas (Romanos 3:10). Y porque hacemos cosas erradas, merecemos el castigo de Dios, más aún cuando pensamos en la lógica del ser humano que, muchas veces, está basada en el “ojo por ojo y diente por diente”.

Pero, felizmente, Dios no utiliza esa lógica. Él nos ama tanto, que nos perdona gracias a lo que Jesucristo hizo por nosotros en la cruz. Dios envió a su único Hijo al mundo para entregar su vida como pago por la culpa de todos nuestros pecados. Seguros de este perdón, y arrepentidos de nuestros pecados, tenemos la certeza de la vida eterna con Dios en el cielo.

ORACIÓN: Señor Dios, ayúdame a reconocer los errores que cometo, y a confiar en tu amor y en el perdón que tú me regalas por medio de Jesucristo. Amén.

Comentarios:

13. Que haya dolor interno de corazón, y no las meras manifestaciones exteriores del mismo, con el “desgarro del vestido” (Jos_7:6). del castigo—la calamidad con que había amenazado a los impenitentes. 

Vv. 1-14.Los sacerdotes tenían que alarmar a la gente con la cercana llegada de los juicios divinos. Obra de los ministros es advertir de las consecuencias fatales del pecado y revelar la ira del cielo contra la impiedad e injusticia de los hombres.

La descripción impactante que sigue muestra lo que acompañará a las devastaciones causadas por las langostas, pero también puede describir los efectos de la desolación de la tierra a manos de los caldeos. Si se advierte de los juicios temporales con voz de alarma a las naciones ofensoras, ¡cuánto más se debe advertir a los pecadores que busquen liberación de la ira venidera! Por tanto, nuestro negocio en la tierra debe ser especialmente asegurar un interés en nuestro Señor Jesucristo; y procuraremos ser separados de los objetos que pronto serán arrancados de todos los que ahora hacen ídolos de ellos.

Debe haber expresiones externas de dolor y vergüenza, ayuno, llanto y duelo; las lágrimas por el trastorno deben volverse lágrimas por el pecado que lo causó. Pero romperse las vestiduras será en vano, salvo que los corazones hayan sido desgarrados por la humillación y el aborrecimiento de sí mismos; por la pena por sus pecados y la separación de ellos. Incuestionable es que si nos arrepentimos verdaderamente de nuestros pecados, Dios los perdonará; no se promete que deba quitar la aflicción, pero esa probabilidad debe exhortarnos al arrepentimiento.