Biblia Abierta

Alimento Diario - 29 de Noviembre - ¿Confiar en qué?

De Filipenses 3:20

Pero nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo. - Filipenses 3:20

Reflexion

¿Has pensado si tuviéramos todo lo que nos gustaría tener? No habría espacio en el planeta para tantas cosas. ¿Y con quién se quedaría todo eso cuando muriéramos? Porque cuando morimos, no nos llevamos nada de lo que juntamos mientras estábamos vivos. Ahí está el problema de depositar nuestra confianza en lo que somos o tenemos.

Después de todo, cuando llegamos al final de nuestros días en este mundo, lo único que realmente importa es si confiamos o no en Jesucristo. Confiar en Cristo nos ayuda a vivir mejor, pues sabemos que él está siempre a nuestro lado, tanto en los momentos buenos como en los momentos difíciles por los cuales todos pasamos, y porque, después de pasar por todo eso, estaremos con él en el cielo por la eternidad.

ORACIÓN: Señor Dios y Padre, ayúdame a confiar solamente en Cristo como mi Salvador, para vivir así en la certeza del perdón de mis pecados y de la vida eterna contigo en el cielo. Amén.

Comentarios:

3:20 -- " Mas nuestra ciudadanía está en los cielos ". Literalmente, nuestra comunidad, nuestra patria. Somos gobernados por leyes celestiales. El cielo es nuestro verdadero hogar. Nuestros intereses principales están arriba. Nuestros nombres están escritos allí (4:3). Nuestras oraciones ascienden al cielo. Nuestros tesoros están depositados en el banco celestial (Mat_6:19-20), y por lo tanto, nuestro corazón está allí también. Nuestra esperanza, el ancla del alma (Heb_6:18-19), está en el cielo. Nuestra madre es "Jerusalén de arriba" (Gál_4:26). Aquí en este mundo somos peregrinos y extranjeros (Heb_13:14; 1Pe_2:11). Véase Flp_1:27, notas; Jua_18:36; Efe_1:3. Los demás ("cuyo dios es el vientre") no tienen ciudad celestial; solamente viven para el tiempo presente. 

 

-- " esperamos ", "anhelo ardiente", Rom_8:19; "gemimos... esperando", Rom_8:23. Véanse también 1Co_1:7; Gál_5:5; Heb_9:28. "Esperamos (con anhelo intenso) al Salvador". Algunos hacen burla de esta bendita promesa (2Pe_3:4), pero para el cristiano es el ancla del alma (Heb_6:19), el consuelo vital (1Ts_4:13-18) que lo sostiene. Cristo prometió volver (Jua_14:1-3); los ángeles dijeron que "vendrá como le habéis visto ir al cielo" (Hch_1:11). El libro final de la Biblia (Apocalipsis) principia y termina con esta promesa: 1:7, "He aquí viene con las nubes, y todo ojo le verá" y 22:20, "Ciertamente vengo en breve".