Biblia Abierta

Alimento Diario - 1 de Diciembre - ¿Quién quiere polvo?

De Génesis 13:16 - Génesis 12:3b

"Multiplicaré tu descendencia como el polvo de la tierra. Si alguien puede contar el polvo de la tierra, también podrá contar tus descendientes."  Génesis 13:16

"¡Por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!" Génesis 12:3b

Reflexion

Hace unos cuantos años vivíamos en el campo. Miráramos para donde miráramos, todo lo que veíamos era maíz, frijoles, y remolacha azucarera. Un día ventoso, y antes de que aprendiéramos la lección, nos fuimos de picnic y dejamos la puerta del patio abierta. Al regresar a casa descubrimos que el viento había soplado el polvo del campo a través de la puerta con tejido, cubriendo todo con una fina capa negra.

Uno puede contar las remolachas. Incluso puede contar el maíz, al menos por toneladas. Y la tierra se vende por metro o pie cúbico. Pero con el polvo no es así. Ni siquiera se puede tratar de adivinar cuánto hay. El polvo es tan extenso, que uno simplemente dice cuánto espacio cubrió (en este caso, todo el comedor y cocina, hasta el pasillo).

Así es como la promesa de Dios a Abram habría de ser medida: sus descendientes cubrirían la tierra.

Desdichadamente, para Abram fue difícil imaginar un regalo tan incalculable. Al igual que nosotros, él quería algo comprensible, algo tangible. "Señor Jehová, ¿qué me darás, si no me has dado hijos…?" Génesis 15:2 (RVR1995). Al igual que un niño esperando la Navidad, él estaba impaciente por ver y contar los regalos.

Pero los mejores regalos de Dios no son así. No podemos siempre identificar cada uno de ellos. En el tremendo regalo de nuestro Salvador hemos recibido innumerables bendiciones e interminables días de gracia. No podemos señalar a un pecado perdonado, o incluso a un gran número de pecados perdonados. Porque lo que Dios ha hecho es cubrirnos completamente con su perdón y misericordia.

ORACIÓN: Querido Jesús, dame ojos para ver hoy todos tus regalos, y una voz que te alabe en todas las cosas. Amén.

 

Comentarios:

Vv. 14-18.Los mejor preparados para las visitas de la gracia divina, son aquellos cuyos espíritus están calmos y no alterados por la pasión. Dios compensará abundantemente con paz espiritual lo que perdemos por conservar la paz con el prójimo. Cuando nuestras relaciones se nos alejan, Dios no.

 

Observe también las promesas con que Dios consoló y enriqueció ahora a Abram. Él le aseguró dos cosas: una buena tierra y una progenie numerosa para disfrutarla. Las perspectivas vistas por fe son más ricas y bellas que aquellas que vemos a nuestro alrededor. Dios le hizo caminar por la tierra, no para pensar de establecerse en ella sino para estar siempre sin instalarse y caminar por ella en pos de un Canaán mejor. Él edificó un altar como prenda de su agradecimiento a Dios. Cuando Dios nos satisface con promesas bondadosas, espera que le obedezcamos con alabanzas humildes. En las dificultades externas muy provechoso es para el creyente verdadero que medite en la herencia gloriosa que el Señor tiene para él al final.

13.14-17 Cf. Hch 7.5; Gl 3.16. Aquí se renueva la promesa que Jehová había hecho a Abraham. Véase Gn 12.2 n.

12:1-3   Vv. 1-3.Dios eligió a Abram y lo separó de entre sus congéneres idólatras para reservar un pueblo para sí, entre los cuales se mantuviese la verdadera adoración hasta la venida de Cristo. Desde aquí en adelante Abram y su simiente son casi el único tema de la historia de la Biblia. Se probó a Abram, si amaba a Dios más que a todo y si podía dejar voluntariamente todo para ir con Dios. Sus parientes y la casa de su padre eran una constante tentación para él; no podía seguir entre ellos sin el riesgo de ser contaminado por ellos. Quienes dejan sus pecados y se vuelven a Dios ganarán lo indecible con el cambio.

La orden que Dios dio a Abram es en gran medida igual que el llamamiento del evangelio, porque los afectos naturales debe ceder el paso a la gracia divina. El pecado y todas sus oportunidades deben abandonarse, en particular, las malas compañías.

He aquí muchas promesas grandes y preciosas. Todos los preceptos de Dios van acompañados de promesas para el obediente.

1. Haré de ti una nación grande. Cuando Dios sacó a Abram de su pueblo, prometió hacerle cabeza de otro pueblo.

2. Te bendeciré. Los creyentes obedientes estarán seguros de heredar la bendición.

3. Engrandeceré tu nombre. El nombre de los creyentes obedientes ciertamente será engrandecido.

4. Serás bendición. Los hombres buenos son bendición para sus países.

5. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré. Dios se ocupará de que nadie sea perdedor por algún servicio hecho en favor de su pueblo.

6. En ti serán benditas todas las familias de la tierra. Jesucristo es la gran bendición del mundo, la más grande que el mundo haya poseído jamás. Toda verdadera bienaventuranza en el mundo ahora o que alguna vez llegue a tener, se debe a Abram y su descendencia. Por medio de ellos tenemos una Biblia, un Salvador y un evangelio. Ellos son la cepa sobre la cual ha sido injertada la iglesia cristiana.

Abram creyó que la bendición del Todopoderoso supliría todo lo que él pudiera perder o dejar atrás, satisfaría todas sus carencias y respondería, más aun, sobrepasaría todos sus deseos, y sabía que nada sino la desgracia seguiría a la desobediencia. Este tipo de creyentes, justificados por fe en Cristo, tienen paz con Dios.

Ellos siguen en su camino a Canaán. No se desalientan por las dificultades del camino ni son arrastrados fuera del camino por los deleites que encuentran. Los que se dirigen al cielo deben perseverar hasta el fin. Los que emprendemos el camino en obedeciencia a la orden de Dios y atendiendo humildemente su providencia, ciertamente triunfaremos y finalmente tendremos consuelo. Canaán no era, como otras tierras, una simple posesión externa, sino un tipo del cielo y, en este sentido, los patriarcas la apreciaban fervientemente.

12.3 Por medio de ti... mundo: otra posible interpretación: todas las familias del mundo me pedirán una bendición como la que te he dado a ti. Igualmente en Gn 18.18; 22.18; 26.4; 28.14.