Biblia Abierta

Alimento Diario - 3 de Diciembre - Vale la pena esperar

De Santiago 5:7-8

"Por tanto, hermanos, tengan paciencia hasta la venida del Señor. Miren cómo espera el agricultor a que la tierra dé su precioso fruto y con qué paciencia aguarda las temporadas de lluvia. Así también ustedes, manténganse firmes y aguarden con paciencia la venida del Señor, que ya se acerca". - Santiago 5:7-8

Reflexion

Esperar es un hecho de la vida. No es un llamado a la inacción, ni a la indiferencia, ni a la indecisión. Por el contrario, requiere de mucho esfuerzo y entrenamiento diligente y regular, y de la persistente esperanza que rehúsa ser detenida por el tener que esperar.

Así como uno no aprende a tocar un instrumento musical de la noche a la mañana, esperar no significa descansar sin hacer nada. Esperar una boda es emocionante. Son muchas las cosas que hay para hacer, y generalmente toda la familia está involucrada en los mismos. La espera de un bebé hace que el tiempo pase más lentamente, especialmente durante las últimas semanas.

Algunas cosas no se pueden apresurar. Las grandes cosas de la vida no se hacen rápido, sino que  requieren disciplina, estudio y trabajo. El crecimiento físico, emocional, mental y espiritual, no se completa en una noche. Podemos entorpecer su proceso, pero no podemos acelerarlo más allá de la capacidad humana o del diseño divino. Lo mismo sucede con las relaciones entre las personas: crecen y florecen, pero raramente una amistad o un romance son instantáneos.

Esperar pacientemente en el Señor es un aprendizaje. Y da frutos cuando de veras se espera en el Señor, cuando se estudia su Palabra, cuando se está bajo la influencia de su Espíritu, y cuando se confía en su perdón, sus promesas, su providencia, y su amor infinito. El amor de Dios, recordado a través de nuestra fe en él, y revivido a través de la oración, nos permite ser pacientes con él y con nosotros mismos.

ORACIÓN: Enséñalos a ser pacientes, Señor, sabiendo que aun en la espera tú estás a nuestro lado invitándonos y ayudándonos a crecer. Amén.

 

Comentarios:

5:7 -- "Por tanto... del Señor". Santiago vuelve a dirigirse a los hermanos, ya que termina la sección de los versículos 1-6, que fue dirigida a los ricos de entre los incrédulos. Discute cuál debe ser la actitud correcta, de parte de los hermanos maltratados, hacia los ricos opresores. 

La palabra griega aquí traducida "tened paciencia" no es la misma de 1:3,4, donde ésa significa "permanecer bajo" (Véase1:3,4, comentarios). La idea aquí es de ser largo de temperamento, o ser paciente con personas, sabiendo que Dios traerá a los malhechos a juicio final. Es la misma palabra usada en 2Pe_3:9 (pues Dios no es provocado por nuestros pecados a destruirnos, sino es paciente con nosotros). 

La palabra "venida" viene del vocablo parousia, que significa "presencia" y "venida". Aparece en muchos textos del Nuevo Testamento (Mat_24:3; Mat_24:39; Mat_1:1-25 Corintios 15:23; 2Co_7:6-7, ¡la venida de Tito!; 1Ts_2:19; 1Ts_3:13; 1Ts_4:15; 1Ts_5:23; 2Pe_3:4; 1Jn_2:28). Los falsos maestros que niegan la segunda venida visible y literal de los cielos del Señor (Heb_9:28; Hch_1:11; Apo_1:7) tratan de hacer gran caso de esta palabra griega, afirmando que significa presencia, y no venida. ¡Los contextos bíblicos y los eruditos en griego no están con ellos! 

Otra palabra griega que emplea el Nuevo Testamento para decir "venida" es epifaneia, que significa manifestación o advenimiento (2Ts_2:8; 1Ti_6:14; 2Ti_4:1; 2Ti_4:8; Tit_2:13). En 2Ts_2:8 aparecen las dos palabras, "con la epifaneia de su parousia". 

El cristiano fiel siempre mira, vela y ora (Mar_13:33-37), porque no sabe cuándo será la segunda venida de Cristo. Por ser incierta en tiempo, siempre es cercana para uno (versículo 8). 

--"Mirad... la tardía". Véase 5:4, comentarios sobre "mirad". El labrador es el que trabaja con la tierra" (así significa el término griego). 

Cristo en Mat_13:39 presentó el fin del mundo bajo la figura de cosecha. 

La palabra "paciencia" en esta frase es la misma que aparece en la frase anterior. El labrador de la tierra sabe que Dios le da semilla (2Co_9:10) y las sazones y condiciones favorables para cosechar (Gén_8:22; Hch_14:17), y por eso labora y espera con paciencia, confiando en Dios para el buen resultado. El bien futuro justifica los esfuerzos y labores del presente, y es por esto que el hombre fiel puede soportar las pruebas de la vida (en este caso, y en particular, soportar la opresión de los ricos injustos). 

Hay dos lluvias principales en Palestina: la primera en el otoño, para la siembra, y la segunda en la primavera para madurar lo sembrado antes de la siega. Véanse Deu_11:14; Jer_5:24; Joe_2:23. 

 

Tenemos que esperar el desarrollo de lo que es para nuestro bien ("el precioso fruto"). Compárese Sal_126:5-6.