Biblia Abierta

Alimento Diario - 13 de Febrero - Habrá un día de juicio

De Joel 2:1b (2:1-11)

El día del Señor viene, y ya se acerca. - Joel 2:1b (2:1-11)

Reflexion

Miércoles de Ceniza

La frase del profeta Joel me hace pensar en algunos políticos que toman resoluciones que van abiertamente en contra de la fe cristiana: la legalización del aborto y del matrimonio homosexual, la tenencia y el uso de drogas ilegales, etc. ¡Como si nunca fuéramos a ser juzgados! Muchas personas viven así porque piensan que nunca nadie los va a juzgar. Muchos juegan con la impunidad de una sociedad corrupta, y creen que pueden hacer lo que quieren sin tener que rendirle cuentas a nadie. Y ahora ya no estoy pensando sólo en algunos políticos, sino en todos nosotros; porque aún los cristianos abusamos de la libertad que Cristo nos consiguió.

Es tiempo que reconsideremos la afirmación del profeta Joel: un día nos llegará el juicio final. Ese día, todas nuestras obras, nuestras palabras, y nuestros pensamientos pasarán por el fuego de Dios. ¿Qué quedará? Si no fuera por Cristo, no quedaría nada. Pero gracias a él, que con su sangre purificó nuestros corazones, podemos enfrentar sin miedo el día del juicio final.

Para quienes vivimos en Cristo, la afirmación: “El Señor viene”, nos produce alegría. El saber que el Señor vendrá a mí me produce una ansiedad sana, porque mi casa está limpia. Y no porque yo la haya limpiado, sino porque el perdón de Jesús fue suficiente para dejar toda mi vida limpia y en orden para que, cuando él venga a buscarme, el encuentro sea de alegría.

El anuncio de Joel me anima a no abusarme de la gracia con que Dios me trata, sino a honrarla con una vida de consagración a los valores cristianos, para que el nombre de Dios sea glorificado.

Gracias, Padre, porque por la obediencia perfecta de tu Hijo Jesús, nos preparas para cuando regreses a juzgar a los vivos y a los muertos. Amén.

 

 

Comentarios:

Vv. 1-14.Los sacerdotes tenían que alarmar a la gente con la cercana llegada de los juicios divinos. Obra de los ministros es advertir de las consecuencias fatales del pecado y revelar la ira del cielo contra la impiedad e injusticia de los hombres.

La descripción impactante que sigue muestra lo que acompañará a las devastaciones causadas por las langostas, pero también puede describir los efectos de la desolación de la tierra a manos de los caldeos. Si se advierte de los juicios temporales con voz de alarma a las naciones ofensoras, ¡cuánto más se debe advertir a los pecadores que busquen liberación de la ira venidera! Por tanto, nuestro negocio en la tierra debe ser especialmente asegurar un interés en nuestro Señor Jesucristo; y procuraremos ser separados de los objetos que pronto serán arrancados de todos los que ahora hacen ídolos de ellos.

Debe haber expresiones externas de dolor y vergüenza, ayuno, llanto y duelo; las lágrimas por el trastorno deben volverse lágrimas por el pecado que lo causó. Pero romperse las vestiduras será en vano, salvo que los corazones hayan sido desgarrados por la humillación y el aborrecimiento de sí mismos; por la pena por sus pecados y la separación de ellos. Incuestionable es que si nos arrepentimos verdaderamente de nuestros pecados, Dios los perdonará; no se promete que deba quitar la aflicción, pero esa probabilidad debe exhortarnos al arrepentimiento.