Biblia Abierta

Alimento Diario - 14 de Febrero - ¡Mira lo que hiciste!

De Joel 2:13 (2:12-13)

Desgárrense el corazón, no los vestidos, y vuélvanse al Señor su Dios, porque él es misericordioso y clemente, lento para la ira y grande en misericordia, y le pesa castigar. - Joel 2:13 (2:12-13)

Reflexion

¡Mira lo que hiciste! Esa frase me recuerda las veces que mi madre le hablaba al perro que teníamos en casa, cuando éste rompía alguna maceta y destrozaba una de las plantas que ella cuidaba tan celosamente. He escuchado esta frase también en algunos padres cuando, enojados, le gritaban a su hijo por algo malo que habían hecho.

¿Te imaginas a Dios diciéndote algo así? ¡Mira lo que hiciste! En verdad, eso es lo que Dios le está diciendo a su pueblo por medio del profeta Joel. Israel se había enceguecido en su pecado. No veía claramente a Dios, por lo tanto tampoco veía lo que pasaba en su corazón. Así que de parte de Dios, en forma simple, Joel le dice: ¡Miren lo que hicieron! Reconozcan su pecado. Rómpanse el corazón. Dense cuenta de su ceguera y de la vida impía que están llevando.

Sólo cuando miramos lo que hemos hecho, y reconocemos cuánto hemos seguido nuestros caprichos y cuánto daño hemos causado a los que están a nuestro alrededor, podemos ver y entender lo que Dios ha hecho por nosotros. El mensaje de la Cuaresma es: ¡Mira lo que Dios ha hecho! Ha colgado a Jesús en tu lugar. Ha castigado a su propio Hijo en vez de castigarte a ti. Ha arreglado lo que tú rompiste. El profeta Joel nos trae un Dios grande en misericordia y en salvación, porque grande es nuestro pecado.

¡Mira lo que Dios ha hecho! ¡Mira lo que todavía sigue haciendo por ti! El Señor sigue siendo lento para la ira. A él le pesa castigarnos porque está cargado de misericordia. El Señor sigue amándote hasta la muerte. Acércate sin miedo. Disfrútalo.

Gracias, Padre, por lo que has hecho, en Cristo, por nosotros. Amén.

 

 

Comentarios:

Vv. 1-14.Los sacerdotes tenían que alarmar a la gente con la cercana llegada de los juicios divinos. Obra de los ministros es advertir de las consecuencias fatales del pecado y revelar la ira del cielo contra la impiedad e injusticia de los hombres.

La descripción impactante que sigue muestra lo que acompañará a las devastaciones causadas por las langostas, pero también puede describir los efectos de la desolación de la tierra a manos de los caldeos. Si se advierte de los juicios temporales con voz de alarma a las naciones ofensoras, ¡cuánto más se debe advertir a los pecadores que busquen liberación de la ira venidera! Por tanto, nuestro negocio en la tierra debe ser especialmente asegurar un interés en nuestro Señor Jesucristo; y procuraremos ser separados de los objetos que pronto serán arrancados de todos los que ahora hacen ídolos de ellos.

Debe haber expresiones externas de dolor y vergüenza, ayuno, llanto y duelo; las lágrimas por el trastorno deben volverse lágrimas por el pecado que lo causó. Pero romperse las vestiduras será en vano, salvo que los corazones hayan sido desgarrados por la humillación y el aborrecimiento de sí mismos; por la pena por sus pecados y la separación de ellos. Incuestionable es que si nos arrepentimos verdaderamente de nuestros pecados, Dios los perdonará; no se promete que deba quitar la aflicción, pero esa probabilidad debe exhortarnos al arrepentimiento.